Rolin no nació de una teoría. Nació de años trabajando con personas y de ver cómo el juego de rol puede ser el mejor método de aprendizaje de valores para niños que existe.
Llevamos años trabajando en el comedor escolar de un colegio. Cada día vemos lo mismo: niños que saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal, pero que en el momento del conflicto no pueden aplicarlo. No porque no quieran. Sino porque nunca han tenido un espacio para practicarlo.
Las charlas no funcionan solas. Los protocolos llegan tarde. Y las actividades "de valores" son, en su mayoría, demasiado obvias para que alguien —niño o adulto— se las tome en serio.
Un día alguien trajo al comedor un juego de rol. Solo para pasar el rato. Y algo pasó. Los niños tomaban decisiones. Se miraban entre sí. Negociaban. Y cuando salían de la partida, algo había cambiado.
Ahí empezó Rolin. No como un producto. Como una pregunta: ¿y si diseñamos esto a propósito?
Lo que vino después fue trabajo, pruebas, fracasos, ajustes y más pruebas. Hasta que empezamos a ver cambios reales en los niños. Hasta que las familias empezaron a preguntar qué estaba pasando. Y hasta que tuvimos claro que esto podía llegar a muchos más sitios.
No queríamos hacer un juego de rol educativo. Queríamos hacer algo que los niños pidieran repetir —y que los adultos notaran en casa.
Rolin es pequeño y lo sabemos. Pero lo que hacemos, lo hacemos bien — porque venimos exactamente del lugar donde este método se necesita.
Experta en gestión de conflictos, mediación y psicología infantil, con formación en coaching personal y asesoría a empresas. Soy Chief Happiness Officer — una especialización que parte de una idea simple: el bienestar y el aprendizaje van juntos, en las empresas y también en las aulas.
Todo ese recorrido confluye en un punto: años coordinando un comedor escolar, donde vi de primera mano que los niños saben lo que está bien, pero necesitan un espacio para practicarlo. Eso es exactamente lo que construimos en Rolin.
Soy la persona que traduce el método a algo que familias, colegios y coordinadores/as puedan entender y aplicar de verdad.
Sergi lleva años trabajando con niños en entornos educativos y conoce de cerca los conflictos que se generan en los grupos. Esa experiencia directa — ver cómo los niños gestionan el conflicto, la frustración y la cooperación en tiempo real — es la que da autenticidad a cada misión que diseña.
Es el arquitecto del universo de Leryenne y del sistema de juego de Rolin: diseña las misiones, los personajes, las mecánicas y la narrativa para que todo converja en un solo objetivo. Su obsesión es que cada situación del juego refleje algo real, algo que el niño reconoce porque lo ha vivido fuera del tablero.
También lidera la implementación técnica en Foundry VTT, garantizando que el método pueda llegar a cualquier aula o espacio educativo sin complicaciones para el monitor/a. Es quien convierte una buena idea pedagógica en una experiencia jugable de verdad.
No empezamos Rolin para montar un negocio. Empezamos porque vimos que los niños cambiaban. Y porque sabíamos que lo que habíamos construido en ese comedor podía llegar a muchos más sitios.
Hay miles de monitores de comedor, coordinadores de extraescolares y docentes que se enfrentan cada día al mismo problema que enfrentábamos nosotros: niños que saben qué está bien pero no saben cómo hacerlo. Y muy pocos recursos que realmente ayuden.
Rolin no es la solución a todo. Pero sí es un lugar donde los niños pueden practicar lo que de verdad importa. Y para nosotros, eso ya es suficiente razón.
Somos dos personas. Respondemos nosotros directamente — sin filtros ni automatismos.
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